Washington, 23 de diciembre.— La economía de Estados Unidos creció un 1,1 % en el tercer trimestre en comparación con el segundo, según los primeros datos del producto interior bruto (PIB) publicados desde septiembre, tras el reciente cierre del Gobierno federal.
A tasa interanual, la mayor economía del mundo registró una expansión del 4,3 %, de acuerdo con cifras difundidas este martes por la Oficina de Análisis Económico (BEA). El resultado superó las previsiones de los analistas y representa el nivel más alto de crecimiento desde el tercer trimestre de 2023.
El desempeño positivo estuvo impulsado principalmente por la fortaleza del consumo, que avanzó un 3,5 % a ritmo anualizado durante el trimestre. En contraste, la inversión de capital retrocedió un 0,3 %, mientras que el gasto público aumentó un 2,2 %.
El incremento del gasto gubernamental se explica, en gran parte, por el aumento del desembolso federal, que creció un 2,9 % anualizado, incluyendo una expansión del gasto en defensa del 5,8 %. Este aumento es consistente con la política del presidente Donald Trump de reforzar la capacidad militar del país.
Los datos de la BEA también reflejan cambios significativos en el comercio exterior. Entre julio y septiembre, las exportaciones estadounidenses crecieron un 8,8 %, mientras que las importaciones cayeron un 4,7 %, una dinámica que apunta al impacto de los llamados “aranceles recíprocos” anunciados por Trump en abril como parte de su estrategia comercial.
Poco después de conocerse las cifras, el propio Trump celebró los resultados en su red social Truth Social, atribuyendo el crecimiento económico a los gravámenes impuestos a las importaciones. “Los aranceles son responsables de las excelentes cifras económicas que se acaban de anunciar… y solo mejorarán. Además, no hay inflación y la seguridad nacional es excelente”, escribió, en un mensaje que también aludió a las deliberaciones de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la legalidad de parte de su política arancelaria.
El dato divulgado este martes es el primero correspondiente al tercer trimestre, ya que la estimación inicial estaba prevista para el 30 de octubre. Sin embargo, el cierre del Gobierno federal, que se prolongó durante 43 días entre el 1 de octubre y el 12 de noviembre, impidió la publicación o retrasó la difusión de indicadores macroeconómicos clave, como la inflación, el empleo, la balanza comercial y el propio PIB.
