Caracas.— Venezuela se mantiene en estado de alerta ante la posibilidad de nuevas confiscaciones de buques que transportan petróleo nacional, en medio del despliegue aeronaval de Estados Unidos en el mar Caribe y zonas cercanas a la región.
Fuentes oficiales y analistas señalan que el aumento de la presencia militar estadounidense ha incrementado la preocupación en el Gobierno venezolano, que teme más interdicciones de embarcaciones vinculadas a la exportación de crudo. Washington ha reforzado en las últimas semanas sus operaciones de vigilancia marítima como parte de su política de presión contra el Ejecutivo de Venezuela, en el marco de sanciones económicas y restricciones al comercio petrolero.
En este contexto de tensión internacional, la líder opositora María Corina Machado anticipó que regresará al país tras su reciente viaje a Oslo, donde sostuvo reuniones con actores políticos y organizaciones internacionales. Machado anunció además que, una vez en territorio venezolano, dará a conocer nuevas acciones de la oposición frente a la situación política y económica del país.
La dirigente ha insistido en la necesidad de mantener la presión interna y externa contra el Gobierno de Nicolás Maduro, al que acusa de profundizar la crisis institucional y económica. Sus declaraciones llegan en un momento marcado por la incertidumbre sobre el futuro del sector petrolero venezolano, principal fuente de ingresos del país, y por el endurecimiento de la postura de Washington.
Mientras tanto, sectores oficiales venezolanos reiteran que cualquier incautación de buques constituye una violación del derecho internacional y advierten que el país evalúa respuestas diplomáticas y legales ante eventuales nuevas acciones contra sus exportaciones de crudo.
