Noticias.news 3 de febrero
La misión tripulada Artemis II de la NASA, cuyo lanzamiento estaba previsto para el próximo fin de semana, ha sido pospuesta al menos hasta el mes de marzo después de que se detectara una fuga de combustible durante las pruebas de ensayo previas al despegue.
La agencia espacial estadounidense informó a través de sus canales oficiales que marzo se perfila ahora como la primera ventana posible de lanzamiento para esta misión, que llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna antes de regresar a la Tierra. La tripulación está integrada por los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al astronauta canadiense Jeremy Hansen.
El aplazamiento implica también cambios en el protocolo sanitario de los astronautas. Los cuatro tripulantes abandonarán la cuarentena preventiva que habían iniciado el pasado 21 de enero y no retomarán ese aislamiento hasta dos semanas antes de que se establezca una nueva fecha oficial de lanzamiento.
Durante los últimos días, la NASA llevó a cabo un llamado “ensayo en frío”, una prueba general de repostaje del cohete, en medio de temperaturas inusualmente bajas en el estado de Florida. Este ensayo tenía como objetivo verificar los sistemas del cohete y detectar posibles fallos antes del lanzamiento real.
Según la agencia, el proceso permitió cargar con éxito el propelente criogénico en los tanques del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), cerrar la nave Orión en la plataforma y vaciar posteriormente el cohete de forma segura. No obstante, los ingenieros se enfrentaron a diversos desafíos técnicos durante los dos días de pruebas.
Fuga de hidrógeno y problemas técnicos
Entre los inconvenientes detectados se encuentra una fuga de hidrógeno líquido en una de las interfaces utilizadas para dirigir el combustible criogénico hacia la etapa central del cohete. Para resolverla, fue necesario detener temporalmente el flujo de hidrógeno mientras los equipos realizaban los ajustes correspondientes.
Además, una válvula relacionada con la presurización de la escotilla del módulo de tripulación Orión —que había sido reemplazada recientemente— tuvo que ser ajustada nuevamente, lo que retrasó las operaciones de cierre más de lo previsto. A estos problemas se sumaron interrupciones en los canales de comunicación de audio entre los equipos de tierra, algunas de las cuales ya habían sido detectadas en semanas previas.
Las bajas temperaturas también obligaron a retrasar las operaciones de repostaje, ya que fue necesario esperar a que ciertos componentes alcanzaran niveles térmicos adecuados antes de iniciar la carga de combustible.
A pesar de estos contratiempos, la NASA señaló que el ensayo general cumplió muchos de sus objetivos y que el aplazamiento permitirá revisar a fondo los datos recopilados, corregir cada problema identificado y realizar nuevas pruebas antes de fijar una fecha definitiva de lanzamiento.
“Con marzo como posible ventana de lanzamiento, los equipos revisarán completamente los resultados, mitigarán los riesgos y volverán a probar los sistemas antes de anunciar una fecha oficial”, afirmó la agencia, que reiteró que la seguridad de la tripulación es la máxima prioridad.
La misión Artemis II es la continuación de Artemis I, que orbitó la Luna sin tripulación, y servirá para seguir probando las capacidades de la nave Orión y de su Módulo de Servicio Europeo, equipado en esta ocasión con sistemas de soporte vital. Este viaje, de aproximadamente diez días de duración, forma parte del programa con el que Estados Unidos busca regresar a la Luna más de medio siglo después.
