NACIONES UNIDAS, NUEVA YORK. La Asamblea General de las Naciones Unidas tiene previsto votar este miércoles una nueva resolución que solicita el fin del embargo económico impuesto por Estados Unidos contra Cuba, en medio de un deterioro de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana.
La votación se produce cuando la isla atraviesa una profunda crisis económica y energética, caracterizada por interrupciones del suministro eléctrico, dificultades para obtener combustible y problemas que afectan el funcionamiento de servicios esenciales.
La resolución forma parte de una iniciativa diplomática que Cuba presenta anualmente ante Naciones Unidas desde hace más de tres décadas.
Una votación que refleja el aislamiento diplomático de Washington
Durante años, la mayoría de los países miembros de Naciones Unidas ha respaldado las resoluciones que solicitan poner fin al embargo estadounidense.
En 2025, la iniciativa obtuvo 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones.
Aunque las resoluciones de la Asamblea General no tienen carácter jurídicamente vinculante, representan una expresión significativa de la posición de la comunidad internacional.
El resultado de la votación de este miércoles todavía no estaba confirmado en la información consultada.
Aumentan las tensiones entre Washington y La Habana
La administración del presidente Donald Trump ha intensificado la presión económica y diplomática sobre el Gobierno cubano.
Según informó Associated Press, Washington ha impulsado nuevas medidas relacionadas con el suministro de petróleo a la isla, incluidas amenazas de aranceles contra países que proporcionen combustible a Cuba.
La escasez energética ha agravado los apagones y las dificultades para mantener servicios de agua, comunicaciones y otras actividades cotidianas.
El martes, durante el debate previo a la votación, el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, y el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, protagonizaron un fuerte intercambio diplomático.
Dos posiciones enfrentadas
El Gobierno cubano sostiene que las sanciones estadounidenses constituyen un obstáculo fundamental para su desarrollo económico y afectan directamente las condiciones de vida de la población.
Por su parte, Washington considera que la presión sobre La Habana forma parte de su política para promover cambios políticos y responsabilizar al Gobierno cubano por la situación de los derechos humanos y las libertades civiles.
La crisis económica de Cuba también está vinculada a problemas estructurales internos, la limitada capacidad productiva, la dependencia energética y las dificultades de gestión económica.
Por tanto, atribuir todos los problemas de la isla exclusivamente al embargo no refleja la complejidad de su situación.
Consecuencias para los cubanos dentro y fuera de la isla
El deterioro de las condiciones de vida tiene consecuencias para las familias cubanas y sus comunidades en el exterior, especialmente en Estados Unidos.
La falta de electricidad, combustible y productos esenciales aumenta la presión sobre los hogares y las instituciones encargadas de prestar servicios básicos.
La votación de Naciones Unidas podría generar nuevas declaraciones diplomáticas, pero por sí sola no eliminará las sanciones estadounidenses.
Para que se produzcan cambios sustanciales en el embargo, serían necesarias decisiones del Gobierno y, en aspectos importantes, del Congreso de Estados Unidos.
La atención internacional se concentra ahora en el resultado de la resolución y en la respuesta que ofrecerán Washington y La Habana.
