Nueva York, 19 de diciembre. — Los repartidores de comida por aplicaciones y los vendedores ambulantes en Nueva York celebran este viernes lo que consideran una victoria histórica, luego de que el Concejo Municipal aprobara en su última sesión del año varios proyectos de ley largamente reclamados por estos trabajadores, en su mayoría inmigrantes.
Una de las iniciativas, que ahora espera la firma del alcalde Eric Adams, protege a los llamados deliveristas frente a la desactivación arbitraria por parte de plataformas como Uber, Lyft, DoorDash y Grubhub. La nueva norma impide que los repartidores sean expulsados de las aplicaciones sin causa justificada, sin pruebas ni sin la oportunidad de ser escuchados.
Hasta ahora, muchos repartidores eran desactivados por multas de tránsito que debían resolverse en cortes penales, una situación que exponía a trabajadores inmigrantes al riesgo de detención y deportación.
“Esta ley significa que los repartidores pueden reducir el ritmo, trabajar con mayor seguridad y hacer valer sus derechos sin el temor constante de que un algoritmo les quite de un día para otro su sustento”, señalaron en un comunicado conjunto las organizaciones Workers Justice Project y Los Deliveristas Unidos.
Ambas organizaciones destacaron que la aprobación de la ley es fruto de años de organización, valentía y perseverancia de los trabajadores, quienes compartieron sus historias y se negaron a aceptar la injusticia como condición para sobrevivir. “Transformamos el miedo en poder, y el poder en ley”, afirmaron.
En Nueva York se estima que hay alrededor de 80.000 repartidores de comida, de los cuales cerca del 80 % son inmigrantes.
Más permisos para vendedores ambulantes
En la misma sesión, el Concejo Municipal aprobó otro proyecto de ley que beneficia a miles de vendedores ambulantes, también en su mayoría inmigrantes. Por primera vez desde la década de 1970, la ciudad aumentará significativamente el número de permisos disponibles para vender mercancías y alimentos en la vía pública.
La medida elevará el número de licencias de 853 —con listas de espera que se prolongaban por años— hasta 10.500 para el año 2027. Hasta ahora, muchos vendedores enfrentaban multas de hasta 1.000 dólares y el decomiso de su mercancía por operar sin licencia.
Según datos de la organización Street Vendor Project, en Nueva York hay unos 23.000 vendedores ambulantes, de los cuales alrededor de 20.500 se dedican a la venta de comida. Esta ONG agrupa a más de 2.500 trabajadores del sector.
Los principales países de origen de los vendedores ambulantes son México (30 %), Ecuador (24 %), Egipto (20 %), Senegal (7 %) y Estados Unidos (4 %).
En los últimos dos años, miles de inmigrantes recién llegados a la ciudad han optado por trabajar como vendedores ambulantes o repartidores de aplicaciones, muchos de ellos viviendo con el temor constante a redadas migratorias. Las nuevas leyes son vistas por estos trabajadores como un paso clave hacia mayor estabilidad, dignidad y protección laboral.
