Nueva York, 19 de diciembre. — Un hombre que estuvo detenido en la cárcel de Rikers Island, en Nueva York, presentó una demanda civil contra varios funcionarios penitenciarios a quienes acusa de haberlo agredido sexualmente y de emplear fuerza excesiva mientras permanecía bajo custodia.
El demandante, Kyle Knight, de 29 años, sostiene que agentes del Departamento de Corrección de la ciudad de Nueva York (DOC) lo sometieron a abusos físicos y sexuales durante un incidente ocurrido el 19 de septiembre de 2024 dentro del centro penitenciario.
Según la querella, los funcionarios Frantz Laurenceau y Ronnie Stafford habrían rociado a Knight con gas pimienta, golpeado su cabeza durante un registro corporal e introducido un dedo en su recto. Posteriormente, asegura que fue sacado de su celda completamente desnudo, cubierto únicamente con una sábana, y expuesto ante otros reclusos, lo que le provocó una profunda humillación y trauma psicológico.
Knight afirma que ningún miembro del personal intervino para detener la agresión ni reportó lo sucedido tras el incidente. “El personal de Rikers debería protegernos, no herirnos ni humillarnos. No tenían derecho alguno a violarme. Quiero que ellos y el Departamento de Corrección rindan cuentas para que esto no vuelva a ocurrir”, señaló en un comunicado difundido por el bufete de abogados que lo representa, Emery Celli Brinckerhoff Abady Ward & Maazel LLP.
De acuerdo con sus abogados, la noche previa a la agresión denunciada, otro agente sometió a Knight a un registro corporal descrito como “degradante”, durante el cual se burló de su cuerpo y realizó comentarios de carácter sexual, mientras Laurenceau y Stafford presenciaban la escena sin intervenir.
La demanda indica que, pese a que Knight denunció de inmediato lo ocurrido a través de la línea directa de la Ley para la Eliminación de Violaciones en Prisiones (PREA), la cárcel no tomó medidas, no informó formalmente del incidente, ni garantizó atención médica o la apertura de una investigación interna.
El documento legal también describe un “patrón sostenido y bien documentado” de abuso sexual, uso excesivo de la fuerza e indiferencia institucional en Rikers Island, citando incidentes previos e investigaciones periodísticas que han puesto en evidencia problemas estructurales en la gestión del centro.
Durante este año, al menos catorce personas han fallecido mientras estaban detenidas en Rikers Island. Organizaciones de derechos civiles han denunciado de forma reiterada condiciones inhumanas, violencia sistemática y fallas graves en la atención médica y la supervisión de los internos.
El caso más reciente es el de Aramis Furse, quien murió hace poco más de una semana bajo custodia del Departamento de Corrección, según informaron las organizaciones Legal Aid y Brooklyn Defenders.
