Washington , 26 dic.— Los nuevos archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre Jeffrey Epstein aportan más detalles sobre su muerte en prisión y refuerzan la conclusión de que el pederasta no contó con la vigilancia adecuada, pese a haber sido catalogado como una persona con riesgo de suicidio, según informó este viernes The Washington Post.
Epstein murió el 10 de agosto de 2019 en una cárcel federal de Nueva York, mientras enfrentaba múltiples cargos por tráfico y delitos sexuales que podían haberle supuesto una condena de hasta 45 años de prisión. Su fallecimiento se produjo apenas un día después de que se hicieran públicos miles de documentos judiciales con pruebas relacionadas con el abuso sexual de menores y mujeres jóvenes.
La autopsia concluyó que Epstein se suicidó ahorcándose en su celda. Sin embargo, desde entonces han proliferado teorías sin sustento —incluidas algunas promovidas por legisladores estadounidenses y simpatizantes del presidente Donald Trump— que apuntaban a un posible asesinato.
Los documentos ahora publicados, divulgados tras la aprobación de una ley del Congreso de Estados Unidos el mes pasado, no aportan ninguna evidencia que respalde la hipótesis de un homicidio. En cambio, profundizan en las deficiencias del sistema penitenciario y en la falta de un monitoreo adecuado, a pesar de que Epstein estaba bajo observación por riesgo de suicidio.
Intento previo y fallos de vigilancia
Los archivos detallan especialmente el intento de suicidio ocurrido el 23 de julio de 2019, apenas dos semanas después de su ingreso en prisión. Ese día, Epstein fue hallado semiinconsciente en el suelo de su celda, con una soga alrededor del cuello.
De acuerdo con el informe citado por The Washington Post, el personal penitenciario tuvo dificultades para incorporarlo y terminó sacándolo en una camilla, sujetándole manos y piernas. Una evaluación médica posterior detectó enrojecimiento y abrasiones en el cuello. Fotografías incluidas en el expediente —tomadas a la 1:45 de la madrugada y rotuladas como “posible intento de suicidio”— muestran a Epstein desaliñado, vestido con una bata azul antisuicidio y con la piel enrojecida a la altura de la clavícula.
Tras ese episodio, fue colocado bajo vigilancia intensiva, con anotaciones manuscritas del personal cada 15 minutos. En una de esas notas se recoge que Epstein afirmó que su compañero de celda había intentado matarlo. Un funcionario penitenciario respaldó inicialmente esa versión, aunque la investigación posterior no logró confirmar que el entonces compañero, el exagente de policía Nicholas Tartaglione, lo hubiera agredido.
Otro de los documentos incluye apuntes de entrevistas realizadas por un psicólogo de la prisión durante las dos semanas posteriores al intento de suicidio. En ellas, Epstein aseguró que quitarse la vida iba en contra de su religión y que no soportaba el dolor.
No obstante, apenas tres días antes de que se evaluara su salida de la unidad especial para internos con problemas psiquiátricos —de la que fue trasladado el 30 de julio—, el psicólogo jefe de la prisión envió un correo electrónico expresando su inquietud. En el mensaje advertía que Epstein había sido rebajado a “observación psicológica” en lugar de mantenerse bajo vigilancia estricta por riesgo de suicidio, una decisión que, según los documentos, pudo haber sido determinante en los acontecimientos posteriores.
