San Juan 19 de diciembre. — En 2025, Bad Bunny reafirmó su dominio en la música global con un proyecto que va más allá del éxito comercial. El artista puertorriqueño utilizó su enorme alcance internacional para revitalizar los géneros tradicionales de su isla y del Caribe, una tendencia que también siguen figuras como Karol G y Rauw Alejandro.
Su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS, ganador del Latin Grammy a Álbum del Año, combina el reguetón con ritmos autóctonos de Puerto Rico como la plena, la bomba y la salsa. El resultado ha sido una proyección internacional sin precedentes para estas expresiones culturales y una conexión directa con nuevas generaciones que redescubren la identidad puertorriqueña a través de la música.
De la plena al perreo, con identidad boricua
En temas como CAFé CON RON, junto al grupo Los Pleneros de la Cresta, Bad Bunny retrata el popular “chinchorreo” —la ruta gastronómica y festiva de la isla— al ritmo de los panderos de la plena, un género con raíces en comunidades esclavizadas, obreros cañeros y agricultores.
Para Erwin Carrucini, integrante de Taller Toca Plena y autor del álbum Miércoles a las 7, el impacto del proyecto es profundo. “Lo que hizo Bad Bunny es bien importante y significativo para la plena y para la cultura de Puerto Rico”, afirma. Según Carrucini, muchos jóvenes que antes no se sentían identificados ahora se acercan a estos ritmos y los reconocen como parte de su herencia.
La bomba, otro género tradicional puertorriqueño, también tuvo protagonismo en la histórica residencia de conciertos de Bad Bunny en San Juan, donde los barriles y el baile típico fueron mostrados al público internacional.
La identidad cultural se refuerza además en canciones como PIToRRO DE COCO, que hace referencia a una bebida artesanal elaborada con ron y se apoya en el cuatro, instrumento nacional de Puerto Rico. La salsa, por su parte, llegó con fuerza a través del éxito BAILE INoLVIDABLE.
Durante su residencia en la capital puertorriqueña, Benito Antonio Martínez Ocasio compartió escenario con figuras legendarias como el salsero Gilberto Santa Rosa y el trovador Andrés Jiménez “El Jíbaro”, además de rendir homenaje al actor y cineasta Jacobo Morales mediante el cortometraje DeBÍ TiRAR MáS FOToS.
Una corriente que gana fuerza
Bad Bunny no está solo en este movimiento. Rauw Alejandro abrió el camino con Cosa Nuestra, álbum publicado en noviembre de 2024, cargado de salsa y con una reinterpretación del clásico Tú Con Él de Frankie Ruiz. Su gira evocó la Nueva York de los años 80, con una estética marcada por timbales, baile y referencias culturales latinas, similar a la atmósfera de NUEVAYoL de Bad Bunny.
Con una intención parecida, aunque desde Colombia, Karol G lanzó en junio de 2025 Tropicoqueta, un disco que fusiona salsa, bachata romántica, cumbia y vallenato. La canción homónima celebra la música festiva que acompaña reuniones y celebraciones populares en muchos pueblos colombianos.
La artista paisa también renovó su imagen, apostando por una estética tropical inspirada en las vedettes latinas del siglo pasado, al igual que Rauw Alejandro con su estilo neoyorquino o Bad Bunny con su reivindicación del jíbaro puertorriqueño.
Aunque ninguno de ellos ha abandonado el perreo, sí han logrado que otros ritmos con los que crecieron formen parte del sonido global actual. “Que artistas con tanta visibilidad aborden temas de identidad y cultura es sumamente interesante”, señala Carrucini.
Influencia más allá de los grandes nombres
La tendencia ha inspirado también a artistas emergentes. Capaz (merengueton), de los venezolanos Alleh y Yorghaki, se convirtió en la segunda canción más escuchada en España en 2025 en Spotify. Por su parte, La Plena – W Sound 05, de W Sound, Béele y Ovy On The Drums, fusiona la plena con afrobeats y figura entre los temas latinos más reproducidos a nivel mundial.
Así, la música urbana vive una nueva etapa en la que el éxito global convive con la reivindicación de raíces, tradiciones e identidades que ahora suenan en todos los rincones del planeta.
