Washington, 24 de diciembre.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el cese inmediato de cerca de una treintena de embajadores de carrera nombrados durante la anterior Administración de Joe Biden, una decisión que ha generado críticas entre legisladores demócratas y miembros del cuerpo diplomático.
Un grupo de senadores del Partido Demócrata envió este miércoles una carta al mandatario en la que le solicitan reconsiderar la medida, al advertir que dejar vacantes esos puestos “crea un peligroso vacío en el liderazgo estadounidense en el exterior”.
Estados Unidos distingue entre embajadores políticos —designados directamente por el presidente y habitualmente asignados a puestos estratégicos— y diplomáticos de carrera, que forman parte del Servicio Exterior de Estados Unidos. Mientras que es habitual que un nuevo presidente reemplace a los embajadores políticos al asumir el cargo, los diplomáticos de carrera suelen permanecer hasta completar sus mandatos, al margen del partido en el poder.
Sin embargo, en las últimas dos semanas, alrededor de 30 embajadores de carrera recibieron comunicaciones del Departamento de Estado informándoles, sin mayores explicaciones, que debían abandonar sus destinos en enero y regresar a Washington.
Aunque el Departamento de Estado no ha publicado una lista oficial de los cesados, medios estadounidenses señalan que la mayoría estaba destinada en países de África y Asia, y en menor número en Europa y América Latina. Entre estos últimos figura el embajador en Guatemala, Tobin Bradley.
Trump ha reiterado en diversas ocasiones que la Administración pública está dominada por lo que denomina el “Estado profundo”, al que acusa de tener una agenda progresista y de obstaculizar sus políticas.
La salida de los embajadores se suma a los recortes de personal impulsados por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien recientemente despidió a más de 1.300 empleados del departamento y autorizó el desmantelamiento de la histórica Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.
En la carta remitida a la Casa Blanca, una decena de senadores demócratas, encabezados por Jeanne Shaheen, advirtieron que más de la mitad de los puestos diplomáticos podrían quedar vacantes. “Antes de esta orden ya había 80 embajadas sin jefe. Ahora el número superará las 100, cerca de la mitad de todos los cargos de embajador de Estados Unidos en el mundo, lo que representa una amenaza significativa para la seguridad nacional”, señalaron.
Desde la Asociación Estadounidense del Servicio Exterior (AFSA), el sindicato que representa a los diplomáticos, una portavoz indicó que los embajadores de carrera “no suelen ser destituidos de esta forma” y criticó la falta de transparencia en el proceso, al considerar que contradice las prácticas tradicionales del servicio exterior estadounidense.
