Washington, 18 de diciembre. — El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos se redujo en noviembre hasta el 2,7 % interanual, tres décimas menos que el dato registrado en septiembre, informó este jueves el Buró de Estadísticas Laborales (BLS). Se trata de la primera publicación clave sobre inflación tras el reciente cierre del Gobierno federal, que impidió la recopilación de datos durante octubre.
La inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos por su volatilidad, también mostró una caída significativa y se situó en el 2,6 %, cuatro décimas menos que el reporte anterior. Este resultado quedó por debajo de las previsiones de los analistas, que anticipaban una tendencia más estable o incluso al alza debido al impacto de la política arancelaria impulsada por el presidente Donald Trump.
Las cifras, difundidas con más de una semana de retraso, no alcanzaron las estimaciones cercanas al 3,1 %, aunque siguen por encima del objetivo del 2 % que utiliza la Reserva Federal (Fed) como referencia para su política monetaria.
La Casa Blanca celebró los datos como una señal positiva del desempeño económico reciente. En un comunicado, la portavoz presidencial Karoline Leavitt aseguró que la desaceleración de la inflación confirma que “la inflación sigue bajando, los salarios continúan subiendo y Estados Unidos se encamina hacia un auge económico histórico”.
Leavitt destacó además que la inflación subyacente se encuentra en su nivel más bajo en varios años y subrayó la reducción de precios en productos clave como alimentos, medicamentos y gasolina. Según la portavoz, esta tendencia de precios más bajos y mayores ingresos podría mantenerse durante el próximo año.
En términos mensuales, entre septiembre y noviembre, tanto el IPC general como el subyacente aumentaron un 0,2 %, una moderación frente a incrementos previos del 0,3 % y 0,2 %, respectivamente.
El índice de energía registró un aumento del 1,1 % en ese periodo, convirtiéndose nuevamente en el principal factor de presión al alza, mientras que el precio de la gasolina subió un 0,9 %. Los alimentos, por su parte, aumentaron un 0,1 %, tras haber registrado un alza del 0,2 % en septiembre.
En comparación interanual, los precios de la energía crecieron un 4,2 % y los de los alimentos un 2,6 %.
La publicación del IPC correspondiente a octubre fue cancelada debido a la imposibilidad de recopilar datos de forma retroactiva durante el cierre parcial del Gobierno federal, que se extendió por octubre y parte de noviembre. Durante ese periodo tampoco se publicaron cifras oficiales de desempleo ni estimaciones del Producto Interno Bruto (PIB).
El cierre gubernamental, que se prolongó durante 43 días, afectó gravemente la difusión de indicadores económicos clave. La inflación fue una de las pocas excepciones, dada su relevancia para el cálculo de ajustes por costo de vida y los incrementos en los beneficios de la Seguridad Social.
Los últimos datos disponibles antes de la paralización, correspondientes a septiembre, mostraron una inflación interanual del 3 %, una décima más que en agosto, mientras que la inflación subyacente se ubicó también en el 3 %, ligeramente por debajo del 3,1 % previo.
La falta de información macroeconómica durante ese periodo ha dificultado el análisis del panorama económico actual y ha añadido complejidad a las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.
