Redacción Internacional, 22 de diciembre.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nombró al gobernador del estado de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial de Estados Unidos para Groenlandia, una designación que ha generado controversia tras las declaraciones del propio Landry, quien aseguró que su misión será convertir al territorio autónomo danés “en parte de EE. UU.”.
El anuncio fue realizado por Trump a última hora del domingo a través de su red social Truth Social, donde destacó que Landry “entiende lo esencial que es Groenlandia para nuestra seguridad nacional” y afirmó que impulsará firmemente los intereses estadounidenses “por la seguridad y supervivencia de nuestros aliados y, en última instancia, del mundo”.
Posteriormente, Landry confirmó el nombramiento en un mensaje publicado en la red X, en el que explicó que desempeñará el cargo de forma voluntaria y lo compatibilizará con sus funciones como gobernador de Luisiana. En ese mensaje, reiteró que su objetivo será trabajar para que Groenlandia pase a formar parte de Estados Unidos.
Trump ha insistido en los últimos meses en su interés estratégico por Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, al que considera clave para la seguridad nacional estadounidense debido a su ubicación en el Ártico y su relevancia para la navegación y la defensa regional. Este planteamiento forma parte de una visión expansionista más amplia que el mandatario ha mencionado en relación con Canadá y el canal de Panamá.
De acuerdo con informaciones publicadas a comienzos de año por medios estadounidenses, la Casa Blanca llegó a evaluar los costos de una eventual adquisición y administración de Groenlandia, así como los posibles beneficios derivados de la explotación de sus recursos naturales, especialmente minerales estratégicos.
Trump incluso llegó a afirmar que no descartaba el uso de la fuerza para anexionar la isla, que cuenta con unos 57.000 habitantes y posee un valor geopolítico creciente en el contexto de la competencia internacional en el Ártico.
Las autoridades de Groenlandia, que goza de derecho de autodeterminación desde 2009, así como el Gobierno danés y la Unión Europea, han rechazado de manera reiterada cualquier intento de anexión. No obstante, han manifestado su disposición a cooperar en materia de defensa, en el marco de los acuerdos existentes, entre ellos el que permite la presencia de una base militar estadounidense en la isla desde hace más de siete décadas.
El nombramiento de Landry como enviado especial abre un nuevo capítulo en un debate que ha generado preocupación diplomática en Europa y que vuelve a situar a Groenlandia en el centro de la agenda geopolítica internacional.
