Washington, 28 de diciembre.— El presidente de Donald Trump y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, proyectaron este domingo un mensaje de avances hacia la paz tras reunirse durante más de tres horas en Florida, aunque sin cerrar un acuerdo definitivo y con varias “cuestiones espinosas” aún por resolver.
El encuentro tuvo lugar en la residencia de Mar-a-Lago, propiedad de Trump, y se produjo después de una llamada telefónica entre el mandatario estadounidense y el presidente ruso, Vladimir Putin, así como de varias reuniones previas entre Zelenski y funcionarios del entorno de Trump.
Aunque ambos líderes afirmaron que más del 95 % del plan de paz de 20 puntos estaría consensuado, Trump reconoció que persisten desacuerdos clave, entre ellos el futuro de la región del Donbás y las condiciones para un posible cese al fuego.
En una rueda de prensa posterior al encuentro, en la que también participaron varios líderes europeos, se adelantó que Rusia y Ucrania acordaron la creación de grupos de trabajo integrados por colaboradores del presidente estadounidense, con el objetivo de ultimar un acuerdo de paz sobre el conflicto en Ucrania “en las próximas semanas”. No obstante, no se precisaron fechas ni sedes para esas reuniones.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, informó que mantuvo una llamada de aproximadamente una hora con Trump y Zelenski, junto a otros dirigentes europeos, para analizar “el estado de las negociaciones de paz”. Según explicó, Europa está dispuesta a seguir colaborando con Ucrania y con sus socios estadounidenses, y subrayó la importancia de contar con garantías de seguridad sólidas desde el primer día.
Por su parte, el Kremlin señaló en un comunicado que, durante una conversación de más de una hora con Trump, Putin aceptó la propuesta estadounidense de avanzar en la resolución del conflicto mediante el establecimiento de dos grupos de trabajo: uno centrado en cuestiones de seguridad y otro en asuntos económicos.
El plan de paz de 20 puntos, que Moscú ha rechazado hasta ahora, contempla un pacto de no agresión con Rusia y garantías de seguridad de Estados Unidos para Ucrania, similares a las que ofrece la OTAN. En el plano territorial, Kiev plantea dos escenarios: congelar la actual línea del frente o crear una zona desmilitarizada en partes de la región de Donetsk que aún controla y que Rusia reclama.
En paralelo, Ucrania ha iniciado preparativos para la celebración de elecciones presidenciales. Un grupo de trabajo integrado por representantes de distintos partidos, siguiendo instrucciones de Zelenski, celebró su primera reunión para analizar los obstáculos legales, de seguridad y organizativos.
El mandatario ucraniano señaló que el país podría celebrar de manera simultánea elecciones y un referéndum sobre el documento de 20 puntos. Aunque la idea de votar en tiempos de guerra ha sido impopular y rechazada por las principales fuerzas políticas, y requeriría cambios legislativos, Kiev se ha mostrado recientemente más abierto a esta posibilidad ante la insistencia de Trump, en un intento de neutralizar los argumentos sobre la supuesta ilegitimidad del Gobierno ucraniano.
