IAD, ARABIA SAUDITA. — Una nueva ola de ataques con misiles y drones contra Arabia Saudita ha provocado una grave crisis de seguridad en Oriente Medio, dejando al menos 14 muertos y más de 300 heridos en los ataques del fin de semana contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad. La ofensiva, atribuida a los rebeldes hutíes de Yemen, ha obligado a suspender operaciones aéreas y ha elevado las tensiones entre Arabia Saudita, Irán y Estados Unidos.
Según informaciones de Reuters y Associated Press publicadas este lunes 12 de octubre, las fuerzas saudíes respondieron a nuevos lanzamientos de proyectiles procedentes de Yemen, mientras las autoridades investigan cómo los misiles lograron penetrar los sistemas de defensa del país.
Ataque al aeropuerto de Riad provoca una tragedia
El sábado 10 de octubre, un ataque con misiles contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid provocó la muerte de 12 personas y dejó más de 300 heridas. Posteriormente, el fallecimiento de un ciudadano indio elevó a 13 el número de víctimas mortales de esa jornada.
Entre las víctimas se encontraban ciudadanos saudíes y extranjeros, incluido un estadounidense.
El domingo 11 de octubre, un nuevo proyectil impactó en las terminales 3 y 4 del aeropuerto, causando la muerte de un ciudadano paquistaní y heridas a otras 11 personas.
Las explosiones provocaron incendios, daños materiales y escenas de pánico entre pasajeros que se encontraban en las instalaciones aeroportuarias.
Las autoridades saudíes suspendieron las operaciones del aeropuerto mientras equipos de emergencia realizaban inspecciones de seguridad y evaluaban los daños.
¿Quiénes son los hutíes y por qué atacan Arabia Saudita?
Los hutíes, también conocidos como Ansar Allah, son un movimiento político y militar que controla amplias zonas del norte de Yemen, incluida la capital, Saná.
El grupo mantiene vínculos con Irán, país que le ha proporcionado apoyo militar y político, según gobiernos occidentales y diversos análisis de seguridad regional.
Los enfrentamientos actuales están relacionados con la reactivación de la guerra en Yemen y la disputa por territorios estratégicos próximos al estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales rutas del comercio marítimo internacional.
Los hutíes han reivindicado varios ataques recientes contra aeropuertos e instalaciones petroleras saudíes. El movimiento sostiene que sus operaciones responden a la intervención militar de Arabia Saudita en Yemen.
Por su parte, Riad considera estos ataques una amenaza directa contra su seguridad nacional y la población civil.
Donald Trump evalúa una posible intervención militar estadounidense
La escalada ha colocado al Gobierno del presidente Donald Trump ante la posibilidad de involucrarse más directamente en el conflicto.
El mandatario estadounidense declaró el sábado que Washington estaba considerando participar en operaciones militares contra los hutíes junto a Arabia Saudita.
Sin embargo, hasta los últimos informes disponibles este lunes, no se había confirmado una nueva intervención militar estadounidense en respuesta a los ataques contra el aeropuerto de Riad.
El Departamento de Estado condenó las agresiones contra instalaciones civiles y expresó su respaldo a Arabia Saudita.
Una eventual participación militar estadounidense podría ampliar el enfrentamiento regional, especialmente por los vínculos existentes entre los hutíes e Irán.
Arabia Saudita responde con bombardeos sobre Yemen
Las fuerzas saudíes intensificaron sus operaciones militares contra posiciones hutíes en Yemen.
Medios controlados por los rebeldes informaron que bombardeos en Saná y la provincia de Al Jawf dejaron al menos 10 muertos y 19 heridos.
Entre las víctimas reportadas se encontraban mujeres y niños.
Estas cifras proceden de autoridades y medios hutíes y no han sido verificadas de manera independiente.
Los ataques y contraataques han aumentado el temor a una expansión del conflicto, que también amenaza con agravar la crisis humanitaria que Yemen arrastra desde hace años.
Irán ofrece mediar mientras crece la tensión regional
El Gobierno iraní manifestó su disposición a facilitar negociaciones entre Arabia Saudita y los hutíes.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, aseguró que Teherán ha expresado repetidamente su voluntad de contribuir a una solución diplomática.
Mientras tanto, Turquía, Pakistán y Egipto se sumaron a Arabia Saudita para condenar los ataques contra instalaciones aeroportuarias.
Los cuatro países reclamaron el cese inmediato de las ofensivas y expresaron preocupación por las consecuencias para la seguridad regional e internacional.
El petróleo y la economía mundial podrían sufrir las consecuencias.
La ofensiva hutí también representa una amenaza para los mercados energéticos internacionales.
Arabia Saudita es uno de los principales exportadores de petróleo del mundo, y los ataques contra aeropuertos, refinerías e instalaciones estratégicas generan incertidumbre sobre la seguridad de sus operaciones.
La situación es especialmente delicada por las tensiones en el estrecho de Ormuz y el riesgo de interrupciones en Bab el-Mandeb, dos rutas fundamentales para el transporte internacional de petróleo y mercancías.
Para Estados Unidos, una interrupción prolongada del suministro energético podría contribuir a mayores precios de la gasolina, aumento de los costos de transporte y nuevas presiones inflacionarias.
Los especialistas advierten que el impacto económico dependerá de la duración del conflicto y de la capacidad de los países productores para mantener sus exportaciones.
Medio Oriente enfrenta una nueva etapa de incertidumbre
La intensificación de los ataques contra Arabia Saudita coincide con un período de elevada tensión entre Estados Unidos e Irán, mientras diferentes conflictos regionales amenazan con extenderse.
El cierre del aeropuerto de Riad, las víctimas civiles y las operaciones militares en Yemen reflejan la gravedad de una crisis que ya afecta a viajeros, trabajadores extranjeros y comunidades de varios países.
La principal preocupación internacional es que una confrontación inicialmente concentrada entre Arabia Saudita y los hutíes termine involucrando directamente a otras potencias.
Mientras Washington estudia sus opciones y Teherán ofrece una mediación diplomática, Arabia Saudita enfrenta uno de sus desafíos de seguridad más graves de los últimos años.
El desenlace dependerá de la evolución de las operaciones militares, la protección de la infraestructura civil y la posibilidad de establecer mecanismos diplomáticos que permitan frenar la escalada.
