WASHINGTON, D.C. — Estados Unidos entra en las últimas dos semanas de una campaña electoral que podría transformar el equilibrio político en Washington. El próximo 3 de noviembre, millones de estadounidenses acudirán a las urnas para renovar la Cámara de Representantes, elegir senadores y decidir importantes contiendas estatales.
Las elecciones de medio término de 2026 representan una prueba política para el presidente Donald Trump, cuyo Partido Republicano mantiene actualmente el control de ambas cámaras del Congreso.
Según un análisis publicado este lunes por Reuters, los republicanos cuentan con una mayoría de 218 a 214 en la Cámara de Representantes, con dos vacantes y un independiente que participa en el bloque republicano. En el Senado, la ventaja republicana es de 53 a 47.
Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños en cada cámara para conseguir el control, aunque las posibilidades electorales y el camino hacia la mayoría son distintos en cada una.
Una campaña marcada por gastos récord
El dinero se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de estas elecciones.
De acuerdo con datos de AdImpact citados por Reuters, hasta el 12 de octubre se habían emitido aproximadamente 3.800 millones de dólares en publicidad política, una cifra récord para esta etapa de las elecciones.
Las contiendas por el Senado en Texas, Ohio y Michigan figuran entre las que concentran mayor inversión publicitaria.
El elevado gasto refleja la importancia de una elección cuyo resultado podría modificar la agenda legislativa de Trump durante los dos últimos años de su mandato.
La economía preocupa a los votantes
El costo de vida, los precios de los alimentos, la vivienda y las políticas migratorias se encuentran entre los asuntos que podrían influir en las decisiones de los votantes.
Una encuesta Reuters/Ipsos realizada en septiembre situó la aprobación presidencial en el 32%, un indicador de vulnerabilidad política para los republicanos.
Sin embargo, una baja aprobación presidencial no garantiza automáticamente una victoria demócrata. Los republicanos conservan ventajas financieras en determinados escenarios electorales y esperan movilizar a sus votantes en distritos competitivos.
El voto latino podría resultar decisivo
Uno de los sectores que recibe especial atención es el electorado hispano.
Reuters señala indicios de que algunos votantes latinos que respaldaron a Trump en 2024 podrían estar reconsiderando su posición, debido a preocupaciones económicas y a determinadas políticas de aplicación de las leyes migratorias.
No obstante, los hispanos no constituyen un bloque electoral uniforme. Sus prioridades varían según el estado, la edad, la situación económica y las preferencias políticas.
En estados competitivos, incluso cambios relativamente pequeños en la participación o en las preferencias electorales pueden afectar el resultado.
¿Qué ocurriría si los demócratas ganan?
Una victoria demócrata en la Cámara de Representantes abriría la posibilidad de que Hakeem Jeffries asumiera la presidencia de esa cámara.
El partido podría impulsar investigaciones parlamentarias sobre decisiones de la administración Trump y buscar cambios legislativos relacionados con salud, vivienda y costos de vida.
Si los republicanos conservan ambas cámaras, el presidente tendría un escenario más favorable para continuar impulsando su agenda fiscal, presupuestaria y de seguridad.
Una elección que definirá los próximos dos años
Las elecciones del 3 de noviembre no determinarán quién ocupa la Casa Blanca, pero sí el margen de acción del Gobierno federal.
El resultado también ofrecerá señales sobre las prioridades de los votantes y el panorama político de cara a las elecciones presidenciales de 2028.
Por ahora, la incertidumbre electoral continúa y ambos partidos intensifican sus esfuerzos para movilizar al electorado.
